hipertensión arterial y alimentación, dieta alimentaria y tensión sanguínea elevada
Hipertensión arterial

dieta e hipertensión arterial

el régimen alimentario y los valores tensionales sanguíneos

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Lo que come el hipertenso, la dieta

El tratamiento más efectivo de la hipertensión arterial más frecuente es la dieta de alimentos.

Puede que resulte dificultoso el cumplimiento regular de la actividad física aeróbica porque el estilo de vida del paciente está fuertemente condicionado por sus ocupaciones laborales.

Un tratamiento serio requiere de cambio del estilo de vida. Las medicaciones antihipertensivas buscan atajos, no en todos los casos pero sí en muchos.

Generalmente es impensable cambiar el trabajo del paciente pero sí es conveniente buscar el modo de hacer cambios en el tiempo libre.

Cambios paulatinos pero perdurables resultan mejor que modificaciones radicales.

La alimentación es objeto de cambio porque suele ser la más comprometida en el mecanismo que mantiene la presión sanguínea por arriba de los valores normales.

Cambios graduales en la dieta que perduren ayudan considerablemente a controlar la hipertensión arterial.

Lo importante es lograr cumplimiento a corto plazo y adherencia para el largo plazo.

Buscar el cambio de los hábitos, estos están relacionados con la decisión de compra de los alimentos, es allí donde se decide la dieta.

La colaboración del paciente se logra cuando hay compromiso y para lograrlo se deben emplear pautas simples y claras.

Anotaciones breves y controles bien pautados son de gran ayuda. De modo similar a las rutinas empleadas con las medicaciones farmacológicas: prescripciones simples y claras.

Los fármacos son soluciones tangibles, por ello es sencillo tenerlos bajo control, la solución en una simple píldora y un horario para ingerirla.

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La prescripción de una dieta de alimentos es menos tangibles que una pastilla por lo tanto resulta inteligente tangibilizarla lo más posible.

Por ejemplo es mejor indicar un número de vasos diarios de agua o de jugos de fruta como raciones.

Se suele sobreestimar la capacidad de comprensión del paciente y familiares durante la consulta, puede que la aceptación se deba más a una necesidad de corresponder al gesto de atención del profesional y no a la noción clara del plan de tratamiento.

Paciente y familiares aceptan prescripciones para aquietar al profesional de salud pero luego no cumplen.

También ocurre que al poner en práctica las indicaciones aparecen dificultades impensadas, no programadas.

Los protocolos de tratamiento son de gran ayuda para el médico, evitan los descuidos y olvidos en variables importantes.

Los protocolos bien realizados se pueden llevar a la computadora y así generar y enriquecer bases de datos.

Es un desafío para el profesional médico que bien vale la pena.

Se pueden anticipar eventos, abreviar tiempos y desarrollar experiencias bajo control.

La dieta de la persona con hipertensión arterial se puede protocolizar con sencillez y comparar con los resultados clínicos del tratamiento.

La dieta del paciente hipertenso no es ni más ni menos que una dieta sana equilibrada.


Dr. Héctor H. Zorrilla
MN 51814
Ciudad de Bs. As. Argentina
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Hipertensión arterial humana